Jean Malrieu PDF

El hipogrifo según un dibujo de Gustave Doré para el Orlando furioso. Un hipogrifo es una criatura imaginaria híbrida, de apariencia mitad caballo y mitad grifo, que se asemeja a un caballo alado con la cabeza y los miembros anteriores de un águila. Su origen es evocado por el poeta latino Virgilio en sus Eglogas. Algunas veces representados en blasones en heráldica, el hipogrifo se convirtió en un jean Malrieu PDF artístico, ampliamente ilustrado por Gustave Doré en el siglo XIX.


Faut-il raconter la vie des poètes ? Les plus fas­cinants ne sont-ils pas ceux dont nous ignorons presque tout, qui n’ont laissé qu’une oeuvre ? Je sais bien ce que l’on reproche aux biographies, elles ne sont pas seulement indiscrètes : en s’ajoutant au texte, le font-elles mieux connaître ? Elles donneraient plutôt l’illusion de la connaissance. Entre l’anecdote et l’événement, comment choisir ? Que savons-nous de ce qui importe à l’oeuvre, de ce qu’elle retient pour le transformer ? Surtout, savons-nous de quelle manière elle influence la vie ? Pour certains l’oeuvre est le but exclusif, ils lui sacrifient leur vie. De l’absolu Jean Malrieu avait une autre approche. Ce ne sont pas les mots seuls qui tremblaient pour lui. La perte d’un chat, la chute d’une feuille, la venue d’un poème : a-t-il une fois distingué l’absolu du relatif, ce que du moins on croit désigner par de tels termes ? Il aimait les anecdotes, tous ceux qui le rencontrèrent s’en souviennent, et c’est le titre d’une partie de La Vallée des Rois, mais il s’agissait à ses yeux d’événements ou de mythes. Le familier, le fabuleux, ensemble. L’oeuvre et la vie, lui-même ne les séparait pas. Ce n’est pas l’abondance de l’oeuvre qui me surprend, Jean Malrieu n’a tant écrit que pour appeler la vie, qui était tout, dont le plus beau nom peut-être est poésie, quand se confondent la «grâce» et l’«insatisfaction». (…) ce tremblement de l’être entier, Jean Malrieu nous laisse un seul poème, morcelé, recommencé, qui est son oeuvre, qui est sa vie.

Pierre Dhainaut

El término hipogrifo proviene del italiano ippogrifo, nombre empleado por Ariosto en 1516. La palabra fue adoptada por el idioma inglés bajo la forma hippogriff un poco antes de 1615. El antiguo posible origen del hipogrifo no es reconocido por unanimidad entre los especialistas contemporáneos. No obstante, las representaciones artísticas próximas del hipogrifo son atestiguadas desde la Antigüedad.

La supuesta representación más antigua del hipogrifo habría sido encontrada en las islas Baleares por los pisanos que la llevaron a su ciudad al regreso de la conquista de esas islas, época en la cual se construyó el domo de la catedral de Pisa. Conocido bajo el nombre de Hipogrifo del Campo Santo, fue ubicado sobre el campanario del este. En la época galo-romana y merovingia, se encuentran varias representaciones de híbridos de caballo y de rapaz, pero su significación sigue siendo muy oscura. La foto muestra una escultura con dos cabezas de rapaces pegadas espalda a espalda y patas anteriores de león. Capiteles de columnas en Persépolis representan homa. El Simorgh era una criatura gigantesca alada, capaz de llevar sin esfuerzo a un elefante en sus garras.

Placa que representa un animal mitad león mitad águila, sentado con el pico abierto. Olimpia, placa de bronce amartillada y recortada. Las orejas de caballo están claramente visibles. Ciertos autores del siglo XIX piensan que el hipogrifo estaba relacionado con el culto de Apolo, proveniente del Oriente, sin que se supiera si este animal mítico estaba vinculado a Apolo en tanto que dios de las Musas. Así, el mito del hipogrifo habría llegado a Europa por mediación de los griegos.

Un pájaro a cuatro patas, cercano a la descripción de un hipogrifo y del hipalectrión aparece en el Prometeo encadenado de Esquilo, como una montura del Océano. Jorge Luis Borges agrega que la locución Jungentur jam grypes equis, es decir, cruzar grifos con yeguas, se volvió proverbial con el tiempo gracias a este comentario. Entre los temas de combates entre animales figuran en adornos de oro de los escitas, se encuentran grifos atacando a caballos, lo que permite suponer que el apetito del grifo por el caballo ya era conocido. La imagen representa numerosas escenas con una criatura mitad caballo y mitad ave. Ilustración de Orlando furioso por Girolamo Porro en 1584. Ariosto da al hipogrifo sus cartas de nobleza en la literatura. Ilustración del Orlando furioso, grabado sobre madera, 1566, Montpellier, Médiathèque centrale d’agglomération Émile Zola.